NO MÁS ACCIDENTES DE TRÁFICO
El pasado 22 de marzo la banda terrorista ETA anunciaba el alto el fuego de manera indefinida. A pesar de que la noticia fue recibida por la sociedad española con gran sorpresa y alegría, de los comentarios de muchos ciudadanos se desprendía cierta falta de credibilidad al comunicado.
Apenas un mes después del anuncio de la tregua, grupos de kale borroka han perpetrado diversos actos violentos. En Pamplona atentaron contra la ferretería de José Antonio Mendive, concejal de UPN en el Ayuntamiento de Barañain. En Getxo lanzaron diversos cócteles molotov a una oficina de seguros. Las acciones destruyeron los dos establecimientos y provocaron el desalojo de los vecinos de los edificios ubicados en las inmediaciones.
Tras los actos, las declaraciones de los partidos políticos no se han hecho esperar. Aunque todas las formaciones han criticado lo ocurrido, los deseos de continuar con el proceso negociador varían. El Partido Socialista, cabeza de la tregua, condena los atentados y asegura estar convencido de que ETA no ha ordenado que se ejecuten. Los miembros del principal partido de la oposición, el Partido Popular, mantienen opiniones contrarias. Ángel Acebes condena lo ocurrido y pide a Zapatero que zanje las negociaciones con la banda terrorista. Por su parte, Mariano Rajoy, líder del partido, muestra una postura más moderada y negociadora. Batasuna es la única formación que no ha condenado los ataques. Desea que acaben todas las violencias existentes, incluyendo la que sufren los presos.
El Gobierno, los terroristas y todas las personas que están llevando a cabo la negociación tienen que tener muy presentes a todos los ciudadanos, muy en especial al pueblo vasco, y más aún, a las víctimas. Todos tendrán que saber olvidar e intentar ceder para poder alcanzar algún día la ansiada paz.
La sociedad tiene que asimilar que el camino hacia la paz va a ser muy largo y difícil. Habrá momentos de optimismo y otros de fracaso, como por ejemplo, cuando sectores de izquierda, no muy de acuerdo con la tregua, realicen actos como los del pasado sábado. No hay que tirar la toalla. Es necesario mantener la esperanza de que la gran mayoría de los terroristas están dispuestos a vivir en paz y que serán capaces de vencer a esa minoría radical que sigue cometiendo actos violentos. Paciencia, paciencia, paciencia. Esa será la clave que nos dé el aliento para seguir recorriendo este largo camino hasta la meta. Una meta en la que encontraremos una sociedad libre, tolerante y pacífica.
Apenas un mes después del anuncio de la tregua, grupos de kale borroka han perpetrado diversos actos violentos. En Pamplona atentaron contra la ferretería de José Antonio Mendive, concejal de UPN en el Ayuntamiento de Barañain. En Getxo lanzaron diversos cócteles molotov a una oficina de seguros. Las acciones destruyeron los dos establecimientos y provocaron el desalojo de los vecinos de los edificios ubicados en las inmediaciones.
Tras los actos, las declaraciones de los partidos políticos no se han hecho esperar. Aunque todas las formaciones han criticado lo ocurrido, los deseos de continuar con el proceso negociador varían. El Partido Socialista, cabeza de la tregua, condena los atentados y asegura estar convencido de que ETA no ha ordenado que se ejecuten. Los miembros del principal partido de la oposición, el Partido Popular, mantienen opiniones contrarias. Ángel Acebes condena lo ocurrido y pide a Zapatero que zanje las negociaciones con la banda terrorista. Por su parte, Mariano Rajoy, líder del partido, muestra una postura más moderada y negociadora. Batasuna es la única formación que no ha condenado los ataques. Desea que acaben todas las violencias existentes, incluyendo la que sufren los presos.
El Gobierno, los terroristas y todas las personas que están llevando a cabo la negociación tienen que tener muy presentes a todos los ciudadanos, muy en especial al pueblo vasco, y más aún, a las víctimas. Todos tendrán que saber olvidar e intentar ceder para poder alcanzar algún día la ansiada paz.
La sociedad tiene que asimilar que el camino hacia la paz va a ser muy largo y difícil. Habrá momentos de optimismo y otros de fracaso, como por ejemplo, cuando sectores de izquierda, no muy de acuerdo con la tregua, realicen actos como los del pasado sábado. No hay que tirar la toalla. Es necesario mantener la esperanza de que la gran mayoría de los terroristas están dispuestos a vivir en paz y que serán capaces de vencer a esa minoría radical que sigue cometiendo actos violentos. Paciencia, paciencia, paciencia. Esa será la clave que nos dé el aliento para seguir recorriendo este largo camino hasta la meta. Una meta en la que encontraremos una sociedad libre, tolerante y pacífica.
