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Wednesday, May 10, 2006

NO MÁS ACCIDENTES DE TRÁFICO

El pasado 22 de marzo la banda terrorista ETA anunciaba el alto el fuego de manera indefinida. A pesar de que la noticia fue recibida por la sociedad española con gran sorpresa y alegría, de los comentarios de muchos ciudadanos se desprendía cierta falta de credibilidad al comunicado.
Apenas un mes después del anuncio de la tregua, grupos de kale borroka han perpetrado diversos actos violentos. En Pamplona atentaron contra la ferretería de José Antonio Mendive, concejal de UPN en el Ayuntamiento de Barañain. En Getxo lanzaron diversos cócteles molotov a una oficina de seguros. Las acciones destruyeron los dos establecimientos y provocaron el desalojo de los vecinos de los edificios ubicados en las inmediaciones.
Tras los actos, las declaraciones de los partidos políticos no se han hecho esperar. Aunque todas las formaciones han criticado lo ocurrido, los deseos de continuar con el proceso negociador varían. El Partido Socialista, cabeza de la tregua, condena los atentados y asegura estar convencido de que ETA no ha ordenado que se ejecuten. Los miembros del principal partido de la oposición, el Partido Popular, mantienen opiniones contrarias. Ángel Acebes condena lo ocurrido y pide a Zapatero que zanje las negociaciones con la banda terrorista. Por su parte, Mariano Rajoy, líder del partido, muestra una postura más moderada y negociadora. Batasuna es la única formación que no ha condenado los ataques. Desea que acaben todas las violencias existentes, incluyendo la que sufren los presos.
El Gobierno, los terroristas y todas las personas que están llevando a cabo la negociación tienen que tener muy presentes a todos los ciudadanos, muy en especial al pueblo vasco, y más aún, a las víctimas. Todos tendrán que saber olvidar e intentar ceder para poder alcanzar algún día la ansiada paz.
La sociedad tiene que asimilar que el camino hacia la paz va a ser muy largo y difícil. Habrá momentos de optimismo y otros de fracaso, como por ejemplo, cuando sectores de izquierda, no muy de acuerdo con la tregua, realicen actos como los del pasado sábado. No hay que tirar la toalla. Es necesario mantener la esperanza de que la gran mayoría de los terroristas están dispuestos a vivir en paz y que serán capaces de vencer a esa minoría radical que sigue cometiendo actos violentos. Paciencia, paciencia, paciencia. Esa será la clave que nos dé el aliento para seguir recorriendo este largo camino hasta la meta. Una meta en la que encontraremos una sociedad libre, tolerante y pacífica.

¡ESPERANZA!

El pasado 22 de marzo la banda terrorista ETA anunciaba el alto el fuego de manera indefinida. A pesar de que la noticia fue recibida por la sociedad española con gran sorpresa y alegría, de los comentarios de muchos ciudadanos se desprendía cierta falta de credibilidad al comunicado.
Apenas un mes después del anuncio de la tregua, grupos de kale borroka han perpetrado diversos actos violentos. En Pamplona atentaron contra la ferretería de José Antonio Mendive, concejal de UPN en el Ayuntamiento de Barañain. En Getxo lanzaron diversos cócteles molotov a una oficina de seguros. Las acciones destruyeron los dos establecimientos y provocaron el desalojo de los vecinos de los edificios ubicados en las inmediaciones.
Tras los actos, las declaraciones de los partidos políticos no se han hecho esperar. Aunque todas las formaciones han criticado lo ocurrido, los deseos de continuar con el proceso negociador varían. El Partido Socialista, cabeza de la tregua, condena los atentados y asegura estar convencido de que ETA no ha ordenado que se ejecuten. Los miembros del principal partido de la oposición, el Partido Popular, mantienen opiniones contrarias. Ángel Acebes condena lo ocurrido y pide a Zapatero que zanje las negociaciones con la banda terrorista. Por su parte, Mariano Rajoy, líder del partido, muestra una postura más moderada y negociadora. Batasuna es la única formación que no ha condenado los ataques. Desea que acaben todas las violencias existentes, incluyendo la que sufren los presos.
El Gobierno, los terroristas y todas las personas que están llevando a cabo la negociación tienen que tener muy presentes a todos los ciudadanos, muy en especial al pueblo vasco, y más aún, a las víctimas. Todos tendrán que saber olvidar e intentar ceder para poder alcanzar algún día la ansiada paz.
La sociedad tiene que asimilar que el camino hacia la paz va a ser muy largo y difícil. Habrá momentos de optimismo y otros de fracaso, como por ejemplo, cuando sectores de izquierda, no muy de acuerdo con la tregua, realicen actos como los del pasado sábado. No hay que tirar la toalla. Es necesario mantener la esperanza de que la gran mayoría de los terroristas están dispuestos a vivir en paz y que serán capaces de vencer a esa minoría radical que sigue cometiendo actos violentos. Paciencia, paciencia, paciencia. Esa será la clave que nos dé el aliento para seguir recorriendo este largo camino hasta la meta. Una meta en la que encontraremos una sociedad libre, tolerante y pacífica.

¡MARBELLA TIENE DE TODO!

La noticia de la detención de 23 empleados del Ayuntamiento de Marbella ha sorprendido a la opinión nacional. Y no entiendo el motivo. Porque si hay una casa consistorial famosa por excelencia, esa es precisamente la marbellí.
Hace un par de años las disputas entre el señor Gil y el novio de la Pantoja, Julián Muñoz, acaparaban todos los medios informativos. Continuos insultos entre el ex alcalde y el que había sido su mano derecha, o mejor dicho, su apoyo corrupto, durante más de 20 años. Tras varios meses de batallas públicas, la muerte de Gil no trajo la calma. Incorporó a una nueva protagonista, la entonces mujer del alcalde. Su más firme defensora cambió de postura después de enterarse de que su amorcito se la pegaba con la catante sevillana. Ahí empezó un gran “sarao” acerca de todas las mafias de Muñoz. Y en aquel entonces me preguntaba yo cómo la viuda más viuda de España tenía ganas de meterse en tanto lío. Y es que algún rollo raro habrá escondido en el pasado de “Cantora restaurante”, “Cantora Copas” y su famoso pollo a la pantoja, para que la artista permanezca aún a su lado. Después de forrarse de pasta durante más de un año entre exclusiva, peleíta y demás, parece que las cosas están tranquilas. El resultado es que la persona que lleva los pantalones más subidos de toda España aún no ha pisado la prisión. Juicios, juicios y más juicios. Pero Julián Muñoz sigue libre.
Poco después del olvido de estas mafias el escándalo salpicaba nuevamente a la población de la Costa del Sol. El 12 de diciembre del pasado año la “Operación Ballena Blanca” ponía de nuevo en el punto de mira a la región sureña. La Policía Nacional desarticulaba una red de blanqueo de capitales promovida por el despacho de abogados más prestigioso de Marbella. 41 personas de diferentes nacionalidades eran detenidas y más de la mitad estaban relacionadas con el Ayuntamiento marbellí. Pero no pasa nada. Con unos poquitos millones de euros todo se solucionará muy muy pronto. Lo mismo que sucederá con las dos amigas que ahora comparten celda y todo el séquito que llevan detrás. En unos meses y nuevamente, gracias al dinero, García Marcos podrá disfrutar de su recién estrenado matrimonio.
Las grandes cantidades de dinero suelen hacer perder la cabecita. Mucho dinero no se puede relacionar con vida tranquila. O quizá vida limpia. Y esto no sólo le pasa a Marbella. Pero ha tenido la mala suerte de que le ha tocado. Marbella, organizadora de las fiestas veraniegas más vips durante más de dos décadas, necesita un respiro para poder recuperar su glamour. Dudo que llegue pronto esta tranquilidad ahora que se conocen los nombres de los ganadores del concurso más polémico del país, Miss y Míster España. Los dos son malagueños y seguro que, visto lo visto, próximamente se descubrirá un escándalo relacionado con los más guapos y los más mafiosos. ¡Preparémonos para lo que venga!

Wednesday, April 05, 2006

¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

Llevamos más de un año siguiendo la enfermedad de Rocío Jurado como si de un familiar nuestro se tratase. En abril del año pasado, esperamos en las puertas del Hospital Montepríncipe a que nos aclararan con exactitud la enfermedad que padecía. Poco después, celebramos con ella su salida del centro médico y comenzamos a acompañarla todos los días a sus sesiones de quimio. Su evolución no era todo lo satisfactoria que esperábamos y nos tuvimos que trasladar a Houston. Como no podíamos verla y, por tanto, no había suficiente contenido morboso que comentar, empezamos a hacer footing con José Ortega-Cano, a interpretar sus intenciones de vender fincas para costear la enfermedad de la cantante, a fumar cigarros con Rociíto a la puerta del hospital.
Pero estas actividades ya eran muy simples y no quedaba más jugo que exprimir. Así que, optamos por regresar a España para estar con el resto de nuestra “nueva familia”, con Doña Juana, Amador, Fidel. Eso sí, sin descuidar a la “más grande” planeando durante más de dos semanas su viaje de vuelta, las escalas que iba a realizar, el equipo médico que la iba a atender.
El viernes, por fín, llegó la tan esperada fecha, ¡qué gran acontecimiento! ¡Rocío volvía! ¿Por qué no se nos ocurrió embarcamos en el mismo vuelo para asegurarnos que todo transcurría según lo previsto? Nada más aterrizar, como si del mismísimo rey se tratara, organizamos una comitiva formada por dos ambulancias y custodiada por coches y coches de seguridad. Esa misma noche nuestra gran luchadora ocupaba todas las cabeceras de todos los informativos nocturnos.
Pero el sábado, después de comentar la poquita fiebre que tenía y la infección que había contraído, una compañera de canto le arrebató el protagonismo. Rocío Dúrcal, tras luchar contra el cáncer durante cinco años, perdía la batalla y se iba en silencio. Desde ese momento, todas las cadenas comenzaron a emitir programas especiales dedicados a las “segunda” Rocío. Todos coinciden en reconocer lo buena cantante, mujer, madre y abuela que era.
Me parece un poco triste que sea ahora, por la muerte de otra persona, cuando se den cuenta de la excesiva carga informativa que han dedicado a la Jurado. Todos los periodistas de prensa rosa aseguran que la muerte de Rocío Dúrcal ha sido una sorpresa. Mentira. Quizá, si hubiesen dedicado su tiempo a informar de varios artistas y no sólo de una en particular, esta sorpresa no hubiese sido tal. M e gustaría creer que a partir de ahora no va a ser más importante en un informativo la llegada a España de esta cantante que las inundaciones gallegas o los accidentes que ha causado el mal temporal. Muchísimas familias sufren actualmente por un familiar que lucha por superar una enfermedad y este dolor no lo extienden por el mundo entero. Muchísimas personas luchan por sobrevivir en condiciones infrahumanas y no ocupan las portadas de las noticias. Pero como he dicho, me gustaría creer. También me gustaría que alguien me explicara qué está pasando.

Wednesday, March 29, 2006

¡LA FICCIÓN TRASPASA LA REALIDAD!

John Q es un trabajador de clase media estadounidense para el que lo más importante es su familia. Su hijo está gravemente enfermo del corazón y necesita ser sometido con urgencia a un trasplante. Ni su seguro médico ni la Seguridad Social le costean esta intervención. Debido a que todo esfuerzo por lograr la suma solicitada es nulo, secuestra la sala de urgencias de un hospital y amenaza con volar el edificio. Tras varios días de negociaciones con la policía, consigue las atenciones necesarias para su hijo. Él, sin embargo, ingresa automáticamente en prisión.
Quizá esté pensando en que esta historia le suene. Es el argumento de la película John Q, protagonizada por Denzel Washington. Coincidiendo con el cuarto aniversario del estreno del film un hecho similar ha traspasado la pantalla (22-3-02).
El pasado sábado, un hombre de 55 años se encerró con su hija de dos, en la planta 17 del hotel Tulip Inn, situado en una céntrica zona comercial de Bruselas, y amenazó con estallar un explosivo. El motivo: obtener los medios médicos adecuados para curar los problemas cardiacos que padece su niña. Después de dos días de intensas negociaciones, el señor se entregó a la policía y fue detenido. La pequeña fue ingresada en un hospital para recibir el tratamiento médico que requiere.
¿Es una locura esta situación? La chifladura es la falta de ayuda del sistema sanitario a esta familia. En una sociedad tan global, tan perfecta, tan desarrollada, como es nuestra querida sociedad occidental, es muy triste llegar a tal extremo. Lo más penoso del suceso: que tras él, la niña reciba tratamiento y el padre no pueda ver la evolución de su hija por tener que cumplir condena. ¿No hay individuos que comenten delitos mucho más graves y se libran de las rejas? Pienso en los políticos que roban grandes sumas de dinero, al igual que algunos altos funcionarios, empresarios.
Esta situación no se hubiese producido si la familia tuviera recursos económicos. La actuación del padre ha servido para ayudar a su hija, pero como mis amigas y yo solemos decir: ¡Qué fuerte situación! Qué fuerte situación que un padre tenga que llegar a tales extremos para intentar salvar la vida de una niña de 2 años.

Tuesday, March 28, 2006

MAKI KANJI

Una tarde de verano había quedado con mis dos mejores amigos, María y Juan, en el bar de siempre.
- Pon un cinco- dijo María.
- Que no tonta, que es un seis- señaló Juan.
- Que no, que es un cinco- gritó María.
¡Qué raro que no estuvieran discutiendo! Siempre están igual. Ya me empezaba a preocupar. Porque que discutan por tonterías no lo entiendo, pero que discutan por un número, eso sí que no lo comprendo. Les pregunté por el motivo de la pelea y me dijeron que estaban haciendo un sudoku. ¿Un qué? Yo ya alucinaba con estos dos. Me pasaron las hojas del periódico para que leyera las instrucciones. Había que completar con números 81 casillas, divididas en 9 filas y 9 columnas, sin que se repitiera ningún número en cada fila, ni en cada columna, ni en cada cuadrado. Yo en esos momentos sólo pensé, ¡qué pereza! Definitivamente soy 100% de letras.
Terminó julio y la media diaria de realización de sudokus iba en aumento. Hacían más de 12 al día. En la piscina, en la playa, en el bar, en los bancos del parque. ¡ Qué adicción!
Una tarde fui de compras con mi madre y leí un cartel en el escaparate de una tienda: “Concurso de sudokus en las fiestas de Areeta”. ¡No puede ser! Antes se organizaban concursos de paellas, campeonatos de futbito, de mus. Y ahora concurso de sudokus.
Decidí inscribirlos sin comentarles nada, con el objetivo de que se cansaran de tanto pensar.
Llegaron las fiestas y con ellas comenzó la competición. Se enteraron de la existencia de ésta en el momento en el que les llamaron por un altavoz para decirles que les tocaba concursar. Accedieron a participar para no quedar mal delante de tanta gente.
Las rondas eran eliminatorias. No tuvieron muchas dificultades para ser los dos finalistas. El público alucinaba con tantos gritos. Yo me reía. Para mí era lo normal.
Empataban todo el rato.
Después de construir más de siete sudokus, los organizadores del concurso decidieron que los dos eran ganadores. El problema consistía en cómo repartir el premio: un viaje para dos personas a Tenerife durante una semana. Lo que los organizadores no sabían es que los profesionales del sudoku eran amigos, a pesar de sus disputas. Lo que yo ni me imaginaba es que accederían a compartirlo. Y menos aún que desde aquel viaje comenzarían una bonita relación que relajó sus continuas disputas.
Nunca pensé que la adicción a un pasatiempo serviría para poner paz entre dos personas. Cuando normalmente ocurre lo contrario. Muchas familias se separan por la adicción al juego de alguno de sus miembros.
Curiosamente, el creador de este producto” made in Japón”, Maki Kanji, admite que desde que consiguió el éxito sólo se dedica a viajar, jugar y beber. Lo único que quiere es disfrutar de la vida y por eso, ha abandonado a su familia. ¡Y es que sudoku en japonés significa soltero!

Sunday, March 26, 2006

ALOJAMIENTO PARA CUATRO

Somos cuatro amigas que nos conocimos hace tres años en la Residencia Universitaria María Emilia Riquelme.
La “Chon”, que es como llamábamos a la monja que se encargaba de nosotras, nos fijaba como hora límite de entrada del sábado por la noche, las dos de la mañana. ¡Qué inoportuna! Cuando empezaba lo mejor de la fiesta, a la resi. Además, nos quejábamos por la comida, porque no había Internet, porque se metía en nuestros asuntos. ¡Queríamos vivir en un piso! La decisión estaba tomada.
El primer paso consistía en convencer a nuestros padres. Conseguimos oír el ansiado “Sí”, después de poner caritas de niña buena a papá durante más de un mes e insistir con el dichoso temita todos los días por teléfono. ¡Ni los políticos hablan tanto de vivienda como nosotras!
Localizamos una inmobiliaria y nos apuntaron en una lista kilométrica. Nos dijeron: “Vosotras pagad, os apuntamos y cuando encontremos piso a todos los anteriores ya os llamaremos”. La idea no nos convencía mucho. Pero teníamos la ilusa mentalidad de las novatas y aceptamos la propuesta. Al cabo de un mes, los de la inmobiliaria aún no nos habían llamado.
Decidimos poner cartelitos por los comercios, en el túnel que atravesamos para bajar a la uni. Todo nuestro esfuerzo resultó inútil porque la gente despegaba nuestros carteles de las paredes. Nos plantamos a finales de mayo y seguíamos sin piso. Teníamos menos tiempo disponible para buscarlo porque los exámenes finales estaban cada vez más cerca. Aumentaba la presión paterna y la insistencia de la Chon para que le dijéramos si nuestra plaza quedaría libre para el próximo curso. ¡Qué agobio! ¡Nadie nos dijo que el proceso iba a ser tan complicado! A principios de junio decidimos zanjar nuestra búsqueda.
Bastante desilusionadas y entre ríos de lágrimas comenzamos exámenes. ¡Lo que faltaba!
Una tarde en la que estábamos sumergidas en nuestro frecuente estrés del mes de junio sonó el móvil de una amiga. María, una joven pamplonesa, había sido contratada para trabajar en Madrid durante cuatro años. Había leído nuestro cartel en una cafetería y quería alquilar su piso cuanto antes. Nos facilitó el trámite del alquiler y fijó un precio mensual muy asequible.
Este es nuestro segundo año viviendo en el piso y estamos encantadas.
Esta vivencia me hizo comprender que hay que luchar por lo que queremos. Nuestra mayor ilusión era vivir en piso. Nos rendimos muy pronto sin buscar lo suficiente. Además, comprendí que no hay que adelantarse a los acontecimientos y pasarlo mal antes de tiempo. Nosotras “sufrimos” pensando que tendríamos que estar otro año viviendo bajo las órdenes de la Chon.
En ocasiones, ante pequeños inconvenientes tendemos a cegarnos y a no luchar por nuestros objetivos e ilusiones. Nos estresamos por pequeñas tonterías. Desde entonces, intento ver mis pequeñas preocupaciones desde fuera y pensar que su importancia se minimiza a la vista de los demás. Sé que hay momentos en los que luchamos por algo y no lo conseguimos. Pero no hay que pensar que es el final y agobiarse por ello. Hay que mantener una mínima esperanza y pensar que quizá, en el momento menos pensado, se nos presenta un buen golpe de suerte. Y si esto no ocurre, podremos pensar que nuestra gran preocupación posiblemente quedará reducida al compararla con los muchos problemas existentes en el mundo.